España cumplió en 2025 el compromiso que llevaba más de una década esquivando: destinar el 2% del Producto Interior Bruto a defensa. El hito, confirmado por el Gobierno en marzo de 2026, convierte a España en uno de los aliados de la OTAN que cumple el umbral mínimo acordado en la Cumbre de Gales de 2014 — cuando apenas una cuarta parte de los miembros lo hacía.
El porcentaje se mantendrá en 2026, lo que en términos absolutos supone un gasto superior a los 34.000 millones de euros — el mayor presupuesto de defensa de la historia democrática española, y uno que continuará creciendo al ritmo del PIB.
¿Por qué el 2% del PIB es un umbral tan importante?
El objetivo del 2% no es una norma legal vinculante de la OTAN, sino un compromiso político adoptado por todos los miembros en la Cumbre de Gales (2014) tras la anexión rusa de Crimea. La idea: ningún aliado debería poder apalancarse en la seguridad colectiva sin contribuir mínimamente a su coste.
Durante años, España fue uno de los aliados más rezagados, con un gasto cercano al 0,9-1,2% del PIB — el doble por debajo del umbral. Las críticas de Washington, especialmente durante la administración Trump, fueron constantes. La guerra en Ucrania y el cambio de contexto estratégico europeo aceleraron la decisión política de doblar el esfuerzo.
En 2026, con la OTAN debatiendo un objetivo del 3,5% del PIB para 2035, el 2% de España puede parecer modesto — pero supone un giro histórico para un país que históricamente ha priorizado el gasto social sobre el militar.
Qué cambia en las Fuerzas Armadas españolas
El aumento de presupuesto no es cosmético. Las Fuerzas Armadas españolas están en pleno proceso de modernización con los fondos adicionales:
Aviación: El Ejército del Aire y del Espacio opera la flota Eurofighter (Typhoon) y está evaluando la incorporación de sistemas de quinta generación. El programa de helicópteros de transporte pesado también está en agenda.
Marina: La Armada opera el portaaviones Juan Carlos I (único en servicio en el sur de Europa) y cinco fragatas F-100 equipadas con el sistema de combate Aegis — de las más avanzadas de la OTAN. Hay planes de ampliación de la flota de submarinos S-80.
Ejército de Tierra: La renovación de vehículos blindados, artillería autopropulsada y sistemas de misiles antiaéreos NASAMS es parte del plan de inversión plurianual.
Industria de defensa: España alberga industrias estratégicas como Navantia (construcción naval), Indra (electrónica de defensa) e Airbus Military (A400M). El aumento del presupuesto se traduce en pedidos nacionales que sostienen decenas de miles de empleos de alta cualificación.
La posición de España en el ranking mundial
Con 34.000 millones de euros (aproximadamente $37.000 millones al tipo de cambio actual), España se sitúa en torno al puesto 15-18 mundial por gasto absoluto en defensa, según los datos SIPRI 2026. No está en el top 10 global, pero sí es la quinta potencia militar de la OTAN por volumen de inversión, por detrás de EE.UU., Alemania, Reino Unido y Francia.
Su posición estratégica añade valor más allá del presupuesto: España controla el Estrecho de Gibraltar, uno de los puntos de tránsito naval más importantes del mundo, y mantiene bases en Ceuta, Melilla y las Islas Canarias, con proyección tanto al Atlántico como al Mediterráneo occidental y al norte de África.
El contexto europeo: España ya no es la excepción
En 2024, solo 23 de los 32 miembros de la OTAN cumplían el objetivo del 2%. En 2025, España se sumó a esa lista. El rearme europeo post-Ucrania ha transformado el panorama: Alemania, Polonia, los países bálticos y Escandinavia lideran el esfuerzo continental.
La presión aumenta: la OTAN está debatiendo elevar el umbral mínimo al 3,5% del PIB para 2035, bajo el argumento de que el 2% es insuficiente para los escenarios de amenaza actuales. Para España, cumplir ese objetivo futuro requeriría prácticamente duplicar nuevamente el gasto — un debate político que apenas comienza.
¿Qué significa el 2% para los ciudadanos?
Más defensa implica una elección política sobre dónde va el dinero público. El debate en España es claro: los 34.000 millones en defensa equivalen a aproximadamente el doble del presupuesto del Ministerio de Educación y son comparables al gasto en infraestructuras. Las encuestas muestran una sociedad dividida sobre si el aumento es necesario o excesivo.
Lo que la OTAN —y el contexto geopolítico— argumentan: en un continente donde Rusia libra una guerra de alta intensidad a menos de 3.000 km de Madrid, la disuasión colectiva tiene un coste que hay que pagar.
Para explorar el perfil completo de las Fuerzas Armadas españolas — presupuesto detallado, efectivos, arsenal, conflictos históricos y alianzas — consulta el perfil de España en Centinela Táctico.