El mundo nunca ha gastado tanto en armamento y fuerzas armadas como en 2024. Las estimaciones preliminares del Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI) apuntan a que el gasto militar global superará los 2,4 billones de dólares este año, un incremento real de aproximadamente el 6,8% respecto a 2023 y el noveno año consecutivo de aumento.
Para dimensionar esta cifra: 2,4 billones de dólares equivale al PIB conjunto de España, Países Bajos y Suecia. Es más de lo que el mundo entero invierte en educación pública cada año. Y es, en términos ajustados a la inflación, el nivel más alto registrado desde el fin de la Guerra Fría.
¿Quién gasta más? Estados Unidos lidera el ranking con $886.000 millones en el año fiscal 2024, aprobados mediante la Ley de Autorización de Defensa Nacional. Esto representa aproximadamente el 37% de todo el gasto militar mundial. En segundo lugar, China, con un presupuesto oficial de $225.000 millones, aunque analistas del SIPRI y del Pentágono estiman que el gasto real podría ser hasta un 30% superior al reportado. Rusia, pese al impacto económico de las sanciones, destinó más del 6% de su PIB a defensa en 2024 —el porcentaje más alto de cualquier economía importante del mundo.
Europa rearma: el cambio más notable en los últimos dos años ha ocurrido en Europa. La invasión rusa de Ucrania en 2022 actuó como catalizador. Alemania —que había mantenido un gasto de defensa por debajo del 2% del PIB durante décadas— comprometió €100.000 millones en un fondo especial de rearme. Polonia superó el 4% del PIB en gasto militar en 2024, convirtiéndose en el mayor gastador de la OTAN en relación a su economía, excluyendo a EE.UU. Los países bálticos —Estonia, Letonia, Lituania— superan todos el 3% del PIB, reflexión directa de su frontera con Rusia.
El club del 2%: el objetivo de la OTAN de destinar el 2% del PIB a defensa, durante años visto como una meta inalcanzable, es ahora una realidad para 20 de los 32 miembros de la Alianza, un récord histórico. En 2014, solo tres países lo cumplían.
Asia también rearma: fuera de la OTAN, el rearme más acelerado ocurre en el Indo-Pacífico. Japón anunció en 2022 duplicar su presupuesto de defensa para alcanzar el 2% del PIB en 2027. Corea del Sur invierte $47.000 millones y desarrolla capacidades ofensivas para disuadir a Corea del Norte. Australia ha comprometido $368.000 millones en la próxima década en el marco del acuerdo AUKUS.
¿Qué se compra con todo ese dinero? El análisis del IISS (Military Balance 2024) identifica tres áreas de inversión prioritarias: primero, munición y stocks de guerra, agotados tras los envíos masivos a Ucrania; segundo, defensa aérea y antimisiles —sistemas Patriot, SAMP/T, Iron Dome—, dada la amenaza de misiles balísticos y drones; tercero, capacidades de largo alcance: misiles de crucero, drones de ataque y, en el caso de China y Rusia, misiles hipersónicos.
Ucrania, el laboratorio: la guerra en Ucrania ha redefinido las prioridades del gasto militar occidental. La demanda de artillería de 155mm, por ejemplo, superó en 2023 la capacidad de producción total de todos los fabricantes de la OTAN. La UE ha destinado más de €40.000 millones en apoyo militar a Ucrania entre 2022 y 2024, mientras EE.UU. ha comprometido más de $75.000 millones.
La pregunta del billón de dólares: ¿puede el mundo permitirse este nivel de gasto? Los economistas debaten si el rearme actual es sostenible. En Europa, donde muchos países llevan décadas de bajos presupuestos de defensa, el aumento requiere deuda o reducción de gasto social. En EE.UU., el presupuesto de defensa representa ya más del 13% del gasto federal total. En países como Rusia, el esfuerzo bélico distorsiona gravemente la economía civil.
Para consultar el presupuesto de defensa de cada país, su porcentaje del PIB y su evolución histórica, explora nuestra sección de Rankings y los perfiles individuales de las naciones indexadas en Centinela Táctico.