El 7 de agosto de 2026, en La Meca, el príncipe heredero saudí Mohamed bin Salmán, el presidente turco Recep Tayyip Erdogan y el primer ministro paquistaní Shehbaz Sharif firmaron el Acuerdo de Disuasión Conjunta de La Meca. Su cláusula central es corta: un ataque armado contra cualquiera de los tres firmantes se considerará un ataque contra todos.
Dos meses después, el pacto enfrenta su primera prueba. Los hutíes de Yemen atacan aeropuertos saudíes y Turquía estudia enviar apoyo defensivo a Riad, aunque ha descartado participar en operaciones ofensivas.
De un acuerdo bilateral a uno trilateral
El pacto de La Meca amplía el Acuerdo Estratégico de Defensa Mutua que Arabia Saudita y Pakistán firmaron el 17 de septiembre de 2025 en Riad. Aquel acuerdo llegó ocho días después del bombardeo israelí contra dirigentes de Hamás en Doha, la capital de Qatar, un ataque que sacudió la confianza de las monarquías del Golfo en la protección de Estados Unidos.
La guerra de Irán de 2026 aceleró todo. Los misiles y drones iraníes alcanzaron a varios países del Golfo y, según Reuters, Arabia Saudita invocó el acuerdo con Pakistán, que desplegó al menos 8.000 soldados, 16 aviones, escuadrones de drones y una batería antiaérea HQ-9. En enero de 2026 ya se hablaba de que Turquía quería sumarse; en agosto se concretó el formato a tres.
Qué dice y qué no dice
El texto completo no se ha publicado. Por lo que han explicado los gobiernos y los analistas:
- ·Sí incluye una cláusula de defensa colectiva, amparada en el artículo 51 de la Carta de la ONU, y cooperación en inteligencia, industria de defensa, formación y gasto militar.
- ·No crea una estructura como la OTAN: no hay mando militar integrado, cuartel general común ni planes de defensa conjuntos conocidos.
- ·No obliga a una respuesta automática. Según el investigador Ali Bakir, del Consejo de Oriente Medio para Asuntos Globales, la solidaridad no implica que cada ataque reciba la misma respuesta militar; cada país decide cómo ayudar.
- ·No incluye un paraguas nuclear, según los funcionarios paquistaníes. En 2025, el ministro de Defensa Khawaja Asif insinuó que el arsenal nuclear podría quedar cubierto, pero luego se retractó.
Un funcionario turco dijo a Reuters que el pacto es defensivo, no va dirigido contra nadie en concreto y está abierto a otros países de la región.
Lo que suman los tres ejércitos
Según el índice Global Firepower 2026, citado por Al Jazeera, las fuerzas combinadas de los tres países serían:
- ·Soldados en activo: unos 1,4 millones (Pakistán 660.000, Turquía 481.000 y Arabia Saudita 247.000).
- ·Aeronaves militares: 3.415 (Pakistán 1.397, Turquía 1.101 y Arabia Saudita 917).
- ·Tanques: 6.046 (Pakistán 2.677, Turquía 2.284 y Arabia Saudita 1.085).
- ·Unidades navales: 344, entre ellas 33 fragatas, 24 corbetas y 22 submarinos.
- ·Presupuesto de defensa 2026: unos 124.000 millones de dólares, según las estimaciones de Global Firepower.
Pero lo que hace único al pacto es su complementariedad. Arabia Saudita aporta dinero y profundidad estratégica; Turquía, la segunda fuerza armada más grande de la OTAN y una industria de defensa en auge, con drones como el Bayraktar TB2 y el Akinci o el tanque Altay; y Pakistán, experiencia de combate y el único arsenal nuclear de un país de mayoría musulmana.
Compara sus fuerzas en el comparador Pakistán vs Irán o en el de Irán vs Arabia Saudita, y consulta el ranking de los ejércitos más poderosos de Medio Oriente.
Por qué lo quiere cada país
Según los analistas del Atlantic Council:
- ·Arabia Saudita busca reducir su dependencia de un solo protector. Sus acuerdos con el Consejo de Cooperación del Golfo (desde 2000) y con Pakistán (desde 2025) no le garantizaron una respuesta tipo artículo 5 cuando la atacaron. El pacto no rompe con Estados Unidos, pero diversifica sus apoyos frente a Irán.
- ·Pakistán gana peso en Oriente Medio, de donde llegan la mayor parte de sus importaciones de energía y donde viven millones de trabajadores paquistaníes. También le sirve de contrapeso frente a India, que dijo estar siguiendo el acuerdo «con atención».
- ·Turquía amplía el paraguas de seguridad que ya ofrece a Qatar, Siria y Libia, gana mercados para su industria militar y refuerza su disuasión frente a Israel, con quien las tensiones van en aumento.
Las preguntas abiertas
La primera tiene que ver con la OTAN. Turquía es miembro de la Alianza Atlántica desde 1952, y nada impide a un país pertenecer a dos alianzas defensivas, pero un conflicto en el que Ankara tuviera que acudir en ayuda de Riad podría arrastrar indirectamente a sus aliados europeos. Los analistas coinciden en que el pacto se diseñó para complementar, no reemplazar, los compromisos existentes.
La segunda es Irán. Pakistán comparte con Irán una frontera de más de 900 kilómetros y fue el principal mediador entre Teherán y Washington en 2026. Una guerra abierta entre Arabia Saudita e Irán pondría a Islamabad en una posición muy incómoda.
La tercera, la más inmediata, es Yemen. La guerra con los hutíes, que en octubre atacaron el aeropuerto de Riad, es la prueba de si el pacto pasa del papel a los hechos. Por ahora, Turquía habla solo de apoyo defensivo. Te lo contamos en nuestro análisis sobre Ormuz, Bab el-Mandeb y los hutíes.
Consulta los perfiles militares completos de Arabia Saudita, Pakistán y Turquía.