El Instituto Internacional de Estocolmo para la Investigación de la Paz (SIPRI) publicó en abril de 2026 su informe anual sobre gasto militar. A escala mundial, 2025 marcó un nuevo récord: 2,887 billones de dólares, un 2,9% más que el año anterior en términos reales. América Latina, sin embargo, se movió en otra dirección: es la región del mundo que menos dinero destina a defensa y en 2025 mostró tendencias opuestas entre el norte y el sur.
La foto regional
Según el SIPRI, Sudamérica gastó 56.300 millones de dólares en 2025, un 3,4% más que en 2024 y un 5,7% más que en 2016. Representa apenas el 2% del gasto militar mundial. El cálculo excluye a Venezuela, que no publica datos.
Centroamérica y el Caribe —categoría en la que el SIPRI incluye a México— sumaron 17.100 millones de dólares, un 27% menos que en 2024. La caída se explica casi por completo por el recorte mexicano. Aun así, el gasto de esta subregión es un 64% mayor que hace una década.
El continente americano en su conjunto bajó un 6,6%, pero ese dato lo arrastra Estados Unidos, que concentra alrededor del 90% del gasto de la región (954.000 millones de dólares en 2025, un 7,5% menos que en 2024).
Brasil: el mayor presupuesto de la región
Brasil gastó 23.900 millones de dólares, un 13% más que en 2024, y se mantuvo en el puesto 21 del ranking mundial. El SIPRI atribuye el aumento sobre todo a mayores inversiones en tecnología naval —el programa de submarinos PROSUB es la gran apuesta de la Marina brasileña— y al alza de los costos de personal.
Pese a ser el mayor presupuesto latinoamericano, el esfuerzo brasileño es moderado en relación con su economía: ronda el 1,1% del PIB, uno de los niveles más bajos del G-20. Cerca de tres cuartas partes de su presupuesto de defensa se van en salarios y pensiones.
Colombia: el mayor esfuerzo entre las grandes economías
Colombia destinó 14.500 millones de dólares a defensa, un 1% menos que en 2024, y bajó del puesto 25 al 29 del ranking mundial. Aun así, sigue siendo la gran economía latinoamericana que más esfuerzo hace en proporción a su tamaño: 3,2% del PIB, por encima de la meta del 2% que la OTAN fija a sus miembros.
La explicación es interna: el país mantiene unas fuerzas armadas numerosas por el conflicto con grupos armados y el narcotráfico, que siguen activos pese al acuerdo de paz de 2016 con las FARC.
México: de récord histórico a recorte de un tercio
El caso más llamativo del informe es México. Su gasto militar cayó un tercio, hasta 13.600 millones de dólares, equivalentes al 0,7% del PIB, y el país bajó del puesto 22 al 30 del ranking mundial.
La caída llega después de un salto extraordinario: en 2024 el gasto mexicano había aumentado un 71%, hasta un máximo histórico que el SIPRI sitúa en torno a 20.500 millones de dólares. Ese aumento se debió sobre todo a que la Guardia Nacional, creada en 2019, quedó integrada en el presupuesto de Defensa tras su paso a la SEDENA. El recorte de 2025 coincide con el primer presupuesto completo del gobierno de Claudia Sheinbaum.
Aun con el recorte, el gasto de 2025 es un 158% mayor que al inicio del sexenio de Felipe Calderón, según el diario El Imparcial con datos del SIPRI. Buena parte de ese dinero no se dedica a la defensa exterior sino a la seguridad interior: combate al crimen organizado, control migratorio y protección de infraestructura.
Guyana y Venezuela: la tensión del Esequibo
Guyana aumentó su gasto un 16%, hasta 248 millones de dólares. El SIPRI lo atribuye directamente a la escalada de tensiones con Venezuela por la región del Esequibo, que Caracas reclama.
El efecto en el otro lado de la disputa es imposible de medir: Venezuela no publica cifras de gasto militar desde hace varios años, por lo que el SIPRI la excluye de sus totales regionales.
El resto de la región
Según la base de datos del SIPRI, otros países sudamericanos se mueven en rangos muy distintos en proporción a su PIB:
- ·Uruguay: 2,3% del PIB
- ·Ecuador: 2,1% del PIB, en plena ofensiva estatal contra el crimen organizado
- ·Chile: 1,5% del PIB
- ·Perú: 0,8% del PIB
- ·Argentina: 0,6% del PIB, uno de los niveles más bajos del mundo
¿Qué nos dicen estos datos?
América Latina no vive el rearme que se observa en Europa o Asia. La región no tiene guerras entre Estados y casi todo su gasto militar responde a amenazas internas: narcotráfico, crimen organizado y grupos armados. Por eso las cifras dependen más de decisiones presupuestarias domésticas —como la integración de la Guardia Nacional en México— que de una carrera armamentista.
La excepción podría estar en el norte de Sudamérica, donde la disputa del Esequibo es el único foco de tensión entre Estados con impacto medible en el gasto.
Para comparar presupuesto, efectivos y arsenal de cada país, consulta los perfiles de México, Brasil, Colombia y el resto de la región en la sección de Países, o el ranking de los ejércitos más poderosos de América Latina.